El seguro de salud siempre ha sido una herramienta utilizada por el consumidor medio que ha buscado varias ventajas de una póliza privada frente al desempeño de la medicina pública. Creo que estaremos todos de acuerdo en que España dispone de una medicina pública a la altura de la mejor medicina del mundo en cuanto a profesionales, centros hospitalarios e investigación. Además, el hecho de su cobertura universal la hace especialmente distinta de los demás sistemas de salud pública mundiales. Y todo ello, aderezado con una falta de recursos públicos flagrante para poder mantener este nivel de excelencia que nos dan los profesionales del sector.
¿Qué busca el cliente en un seguro de salud?
¿Qué busca, pues, un cliente interesado en una póliza de salud en la medicina privada que no encuentre en la medicina pública? Pues creemos que, en primer lugar, el cliente de pólizas de salud busca sobre todo mayor rapidez y agilidad a la hora de concertar visitas, hacerse pruebas u obtener un ingreso hospitalario.
Es notoriamente público que las listas de espera de la medicina pública son su «caballo de batalla», y es un factor que, lejos de estar en vías de solución, da la sensación de que va a evolucionar a peor. La demografía y la falta de inversión en salud pública hacen de nuestra medicina pública una auténtica bomba de relojería, especialmente en comunidades como Catalunya, que tiene transferidos los servicios de sanidad y donde cada vez se tensionan más estas listas de espera y los centros de atención primaria. Estos últimos, auténticamente al borde del colapso.
Por ello, la posibilidad de ofrecer una medicina de calidad, una atención más personalizada, una rapidez en la ejecución de pruebas diagnósticas y un confort superior en los ingresos hospitalarios hacen de la póliza privada un producto atractivo para las familias, sobre todo en el target de familia joven y con hijos menores de 25 años.
La calidad estándar de las pólizas suele ser buena, con coberturas amplias y con vocación de incorporar los últimos avances tecnológicos de la medicina, como por ejemplo la cirugía robótica Da Vinci, un auténtico hito en la ejecución de operaciones quirúrgicas de difícil ejecución.
El principal hándicap: el precio
¿Cuál es, entonces, el principal hándicap de estas pólizas? Pues, en primer lugar, el difícil equilibrio entre un servicio que pretende ser de mucha calidad y una prima que esté al alcance de una familia media de 4 integrantes, por ejemplo. Cada año, al llegar el mes de noviembre, los corredores debemos lidiar con las quejas y los requerimientos de las familias en relación con el precio de renovación de las pólizas. Y es cierto que ambas partes (asegurados y compañías) tienen sus razones y sus argumentos para quejarse. Las familias, porque el coste de la vida va subiendo incesantemente (la vivienda, la alimentación, los suministros) y la subida salarial no compensa ese encarecimiento, a veces sobrevenido por circunstancias absolutamente externas (guerras en países terceros, cambios de políticas, etc.).
Y las compañías, en su empeño de mejorar cada año la póliza para distinguirse de la competencia, han de hacer auténticos malabarismos para no caer en el encarecimiento absoluto de las primas y no dejar fuera a la gran mayoría de familias que están interesadas en la contratación de una póliza de estas características. Otro día hablaremos de la problemática de las pólizas de clientes senior, que se enfrentan a primas realmente impactantes en la época de su vida en la que los ingresos suelen descender por la jubilación. Pero eso será otro día.
Nuestra recomendación
¿Y cuál es nuestra recomendación? Evidentemente, y puedo hablar como usuario de póliza de salud desde que tengo uso de razón, además de ofrecer mi visión como mediador del tema, mi opinión es totalmente favorable a contratar una póliza de salud. ¿Cómo hay que hacerlo? Pues, por supuesto, asesorándose con un mediador (y, lógicamente, en GEXBROK disponemos de especialistas, compañías y productos que se adaptan a cualquier circunstancia) que explique a fondo garantías, coberturas, tratamiento de la siniestralidad y evolución de las primas. Y viendo siempre el tema como algo que se ha de ir adaptando a lo largo de la vida, como adaptamos cualquier otro tipo de gasto o de acto de nuestras vidas. Evidentemente, no tenemos las mismas necesidades cuando tenemos 20 o 25 años que cuando tenemos 60, 70 u 80 años.
Y viendo la póliza como un complemento de la medicina pública, que no nos impide, si llega el momento, decidir entre lo público y lo privado, ya que el asegurado de una póliza de salud privada tiene el privilegio de escoger dónde y cómo quiere ser tratado cuando llega un momento amargo de una dolencia seria. Y hemos de entender esto realmente como un verdadero privilegio.
¿Tu póliza de salud se renueva en noviembre? En GEXBROK la revisamos contigo: garantías, coberturas y precio, para que tomes la mejor decisión.
